Detrás de todo gran hombre que anda siempre con bulla hay siempre una gran señora. Y cuando el sol ya se esconde, allí en una esquina de Puya, (y aunque yo vaya a deshoras), en la mesa está mi nombre, y como monje con casulla me dan de comer sin demora. Obviando a León Benavente y su extraña psicodelia, ella crea muy buen ambiente: Como un diletante paciente aficionao a la filatelia... Y pudiendo estar renuente a aguantar a esta Babelia: Anfitriona harto decente, cansada de tanto diente es nuestra amiga Noelia.
Categoría: RETRATO
A Iván Barra, 52º (¡Perdón!)
Tenía una tienda de gafas, pero él nunca la quiso, un agujero en la calva del que hizo caso omiso, y no sé si un par de casas o eran un par de pisos. Una tienda de animales con una clientela de lujo, que no tenía modales, y para colmo de males, un inspector de humedades que un día le dijo: ¡te crujo! Una hija a la que adora y a la que cuida con nota, una barca con eslora y una cuerda que no flota, si hay que tirar sin demora por si hubiera gaviotas. Y dicen que tiene un badajo colgando del pantalón que es un bordón del carajo y si hay una mujer debajo siempre le dice: ¡Perdón!
Al Patriarca de los Manzano, IN MEMORIAM.

He pasado los noventa, he sido Señor del Castillo, he querido a mi parienta, mujer currante y atenta que me ha dado mis chiquillos. Quizás fui un poco recio pero eran otros tiempos, siempre estuve en el trapecio, me fui por trabajo lejos, ... otro día te lo cuento. He trabajado en la mina cuando aún había tres torres, aquellas torres marinas que traían de la colina el carbón que ya no corre. Y ahora voy a descansar, voy a mesarme las sienes, ... si me vas a recordar, te daré mis parabienes, ... y si quisieras brindar porque he podido gozar, ya sabes que aquí me tienes.

