El postrero día (a Reyes García Dorado)

Hoy llegó el postrero día
en que se siente en su mesa;
no es pena, no es alegría,
es un sentirse vacía ...
lo que esta mañana le pesa.

Tecleará la última letra,
cerrará el ordenador,
despejará hacia la izquierda
lo que no valió una mierda,
y antes que todo se pierda,
... preservará lo mejor.

Despide a amigos y amigas
y por fin la puerta enfila,
serena, ¡nobleza obliga!,
ya nada importa una higa,
ya respira más tranquila. 

Hoy llegó el postrero día
depende de a qué te refieras,
la gente que tú ya tenías
y hacer lo que al fin querías
te están esperando ahí fuera.

(Gracias por tu cercanía,
y por tu charla sincera)







A Blueberry, relatos al otro lado del charco.

Sobre la mesa un tequila,
y los restos de unos nachos,
mientras Elisa, tranquila,
la vida en cuadernos deshila
y nos la ofrece por cachos.

De vez en cuando me asusta
y, aunque yo no lo merezco,
me suele dejar un "Me Gusta"
desde su pluma vetusta,
que yo desde aquí agradezco.

Y así siempre hay alguien que escribe
en uno u otro hemisferio,
relatos que el tedio derriben,
antes de que el sueño arribe,
... o unos versos, nada serio.




A David, 52º

David habla más bien poco,
siempre mide las palabras,
si hay vino blanco, me enroco,
pues me vuelve a veces loco,
y no sé si es que me equivoco
o sí quiere que lo abra.

Hoy es de nuevo su día
y seguro que abre un tinto,
mientras mira con un guiño.

... aunque yo te apostaría
a que este cachondo sucinto
hace caso a sus instintos
y al final abre albariño.