El Tito Marcos quiere brisa

El Tito Marcos quiere brisa,
y volver a Santa Fé,
catorce millones de pizzas,
dos mil quinientas sonrisas
y tres pizzerías después,

quiere volver a su origen
y andar por su condominio,
hay cosas que no se eligen,
que simplemente se dicen
y que se hacen vaticinio,

jugar allí al dominó
mientras vuelcan el tablero,
y preguntar ¿qué pasó?,
¡nada, alguien disparó!
y volver a jugar de nuevo,

quiere volver a su casa,
donde era un niño rechoncho,
ya no quiere hacer más masa,
quiere llamar cuando pasa
libre un tipo en motoconcho.

Hubo un tiempo en otros tiempos (a Ana Mari Moyano en su 82 cumpleaños)

Hubo un tiempo en otros tiempos
en que mirabas el mar,
todo pasaba más lento
y no te ponías al momento
a hacer una foto y colgar,

la vida era más genuina,
no creo que más aburrida,
el agua era cristalina,
la gente charlaba tranquila
en una barquita en ruinas,

se entendían las miradas,
todo a la vieja usanza,
no había que hacer más nada,
solo ir jugada a jugada,
basados en la confianza,

la foto no sé si ya existe,
la barca serán maderos,
el mar es el mismo que viste,
ella está hoy algo más triste
pues ya no está el Caballero,

lo que no pueden quitarte
es lo que él te decía,
esas palabras con arte
que aquel caballero andante
a Dulcinea le decía.

A Patricia Alegría y Teo Ortega, la i completa.

Él es un Tornasol,
como aquel cachondo profe,
alto como un farol,
un figura en sí bemol
que te gana con el roce,

ella es la marca serena
que siempre lleva esa i,
si no está metida en faena
creando logos que estrena
te crearía una Marca a ti,

tienen dos coches pequeños
que aparcan como vagones,
y un niño siempre risueño,
que pone todo su empeño
en que el Profe y la Seño
den ese trato hogareño
cuando trae sus polizones,

no me olvido de los perros
porque son una pasada,
son entrañables gamberros,
pero aunque creo que no yerro,
Jackson y Oslo riman nada,

y en una casa con curva,
cinco personajes duermen,
los más chulos de la Urba,
disculpen se los presente.