Número veintidós,
calle Valentuñana,
una esquina que da al sol,
la mujer, el constructor,
y dando siempre jarana,
desde el mayor al menor,
un hermano y cuatro hermanas,
casi no lo conocí;
pero con poco me sobra,
desde el día que descubrí
que se hizo gracias a ti,
la sublime maniobra,
que tú tuviste el honor
de encargarte del montaje,
y al lado de un espigón,
pusiste con precaución
la Venus con su oleaje,
y creo que ya han aprobado
una estatua bien cerquita,
para el hombre que ha logrado,
haber cinco hijos criado,
la Venus haber colocado,
y un hogar siempre petado
donde reinaba Antoñita,
dicen que tu escultura
va a ir sobre un pedestal,
enfrente de la criatura,
donde las olas apuran
y suena el ruido del mar,
con la siguiente lectura:
¡Aquí descansa un figura,
Alfonso Gómez Vidal!
Categoría: RETRATO
A Inés Maldonado, que hace reír a Hugo.

Pelo lacio, raya en medio,
en el Parque Miraflores,
una risa contra el tedio,
en este mundo tan serio,
con tantos marditos roedores,
Mora en los altavoces
y una sartén pequeñita,
pa que luego te reboces
y te comas hasta doce
cuando peta sus tortitas,
este mundo es mejor mundo
porque hay gente como Inés,
que no pierde ni un segundo
en andar pegando tumbos,
y que no tiene revés,
le gusta la Navidad
y estudiar algo de ADE,
los amigos de verdad,
y me cuentan que viajar
quizás también le agrade,
la supieron educar...
Inés Maldonado Andrades.
A Juanjo Portillo, un señor en Miguel Cano.
Cuando yo fregaba platos en una hamburguesería, me tiraban los zapatos, me trataban sin recato y había pocas alegrías, quizás la de un chaval que era entonces camarero, sereno, alegre, jovial, sensato, currante, cabal, era un buen compañero, al salir de aquel garito volvíamos siempre andando, y hablábamos un ratito, sin copas ni cigarritos, y hoy dando un paseito he vuelto a encontrar a Juanjo, tiene la misma mirada de aquel chaval franco y noble, esos que no piden nada, esos que en cada jugada siempre te pagan el doble, cuenta que tiene tres niños, que es feliz donde trabaja, y es que a quien da cariño, la vida siempre hace un guiño, al repartir la baraja, y si yo viera a sus hijos les diría si dudarlo, que esta vida les bendijo, y les dio un padre prolijo pa que de él aprendan algo.

