Este era un vasco extraño, sonriente, noble y jovial, nadie lo vio nunca huraño, nadie lo vio nunca mal, que esperaba cada año del largo curso el final para bajar los peldaños de dos en dos al portal, decirle adiós al rebaño tras el examen final y sin embustes ni engaños pegarse un verano brutal. Willy Fog era ermitaño comparao con el chaval. Apareció una mañana en un albergue de Agés, bajó con su hermana Maika y me dijo: ¡ Kaixo, pues ! Egunon, geroarte, orona, ongietorri dije yo, puestos a hablar euskera ¡ a mi no me gana ni Dios ! Congeniamos al momento, era una pareja sana, creía que estaban casados y resulta que era su hermana Gente sencilla y buena, de esa que ya no queda, ahora que ni tu vecino te saluda en la escalera Fue aquél un desayuno en esa santa cocina, en que el tiempo se paró y Dios nos miró desde encima Al separarnos después y aunque estuviera feo, para seguir en contacto, yo le pedí su correo Aguirretxeurdangarín @arguiñanopatxikoldo; pero allí en San Sebastian Aitor me llaman todos Con Maika un verano estuvimos a punto de vernos, y con Aitor tengo una birra aunque sea en el Juicio Eterno. Si al final nos la tomamos, … las agujas lo dirán, y más tarde o más temprano conoceré a su hijo Harán.
Categoría: RETRATO
A Juan Camarero González ( entre niños y peroles )
Tenía la frente desierta y dos ojos bien saltones. Tenía la mirada despierta y era una persona abierta. ¡Siempre se van los mejores! Tenía una voz prominente como de cabo o sargento, mujer e hijos decentes, y de pronto y de repente, el azúcar en quinientos. Tenía una cara bien dura y te hacía caso omiso cuando llegaba la cura. Y por Marbella aún perdura su toque para los guisos. Tenía, y lo sigue teniendo su vendaje y su bastón, y allí donde el cielo eterno dicen que lo anda blandiendo si alguien quiere su sillón. Y tiene por estos caminos a los cinco y su Pepita, nietos, amigos, sobrinos: ¡ lo que se da, no se quita ! Y éste, y con esto termino, al que Ud limpió de espinos y me dio dos palmaditas. Si algún día va al endocrino ... y le pilla de camino, le espero en La Morenita.
A César Martínez Aranguren ( jarto pelos )
Tengo yo un amigo, César. de profesión peluquero, que no quiere más pelar ni ganar ya más dinero. Verlo pronto yo quiero viajar por el mundo entero, buscando siempre jarana, bien subido en un velero o en una auto-caravana y allí o en su propio barco hacer lo que venga en gana, y escuchar tranquilo a Narco, los Rolling o C. Tangana. A ver si nos toca algo, y en cuanto pueda me salgo corriendo por el portal y voy veloz como un galgo y tiro pa´ tu local…, y te digo desde fuera lo más fuerte que pueda ¡Deja ya las tijeras ! ¡venga, quillo, invita a algo!

