Este era un Gru hinchao un pequeño saltamontes, un soldador jubilao, un niño en cuerpo de hombre. Un delegado de ascensores que vivía en la planta baja, un tío con dos cojones dispuesto a romper la baraja. Un tío que sigue su fila, su honor, su meta y su rumbo, y tiene una mochila que se cuelga de la axila que no cabe ni un gayumbo. Y aunque no le gusta el vino, es una grata compaña, con un arte sibilino oriundo del Sur de España, y tiene un arte muy fino pa´ saber si alguien te engaña. Este era un Gru hinchao en la Ciudad del Caballo, con un corazón a un lao que le entraba de soslayo, y su Ana a su costao a la que entró de trasmallo un cáncer al que han pillao y al que han venció como un rayo. Con gente de este calao si ellos hablan, yo me callo.
Categoría: RETRATO
A Pedro Cortés (a Rolex o a setas)
Es catalán emboscado en las tierras de Almanzor, y dicen que lo han pillado con seis décimos premiados que pilló en la Bruixa d'or, Si el perro dijera miau, no nos podría tangar: Pedro es socio del Palau, escucha la fura dels Baus y siempre grita ¡si us plau! si va a pedir en un bar, Se toma diez botellines y se levanta a las seis, no va a rezar maitines, con Mizuno y calcetines va a correr por adoquines ahí donde ustedes le veis, Salió de Canon, yo me alegro, hoy es broker de reformas, te borda un buen arroz negro, a veces le toca el reintegro aunque nunca se conforma. Cortés Lorente, Pedro ... va moldeando su horma.
A David Moreno Salcedo (el pistolero más simpático)
Antes que gire la esquina, ya te ha llegao su sonrisa, y en un mundo de pamplinas que van a pescar coquinas es grato un golpe de brisa. Deivid es un artista que no se mira el ombligo: Jovial, currante, altruista, amigo de sus amigos. Si yo fuera trapecista, como me falla la vista, al otro lao de la pista yo saltaría contigo. Crápula el fin de semana, estudia de lunes a viernes, y va partiendo la pana sin que nada lo despeine, y nunca nos sale rana este topógrafo en ciernes. Ya han pasao muchos veranos, en Roma ya hubo fumata, ya se derriten los polos, y allí por Ricardo Soriano ... viendo la cabalgata cuando eras un pipiolo No eras más que un enano, y a Melchor casi lo matas gritando ¡yo te pistolo!

