A Antonio Martín Arroyo ( Gru, mi jerezano favorito )

Este era un Gru hinchao
un pequeño saltamontes,
un soldador jubilao,
un niño en cuerpo de hombre. 

Un delegado de ascensores
que vivía en la planta baja,
un tío con dos cojones 
dispuesto a romper la baraja.

Un tío que sigue su fila,
su honor, su meta y su rumbo,
y tiene una mochila
que se cuelga de la axila
que no cabe ni un gayumbo.

Y aunque no le gusta el vino,
es una grata compaña, 
con un arte sibilino
oriundo del Sur de España,
y tiene un arte muy fino
pa´ saber si alguien te engaña.

Este era un Gru hinchao
en la Ciudad del Caballo,
con un corazón a un lao
que le entraba de soslayo,
y su Ana a su costao
a la que entró de trasmallo
un cáncer al que han pillao
y al que han venció como un rayo.

Con gente de este calao
si ellos hablan, yo me callo.

A Pedro Cortés (a Rolex o a setas)

Es catalán emboscado
en las tierras de Almanzor,
y dicen que lo han pillado
con seis décimos premiados
que pilló en la Bruixa d'or,

Si el perro dijera miau,
no nos podría tangar:
Pedro es socio del Palau,
escucha la fura dels Baus
y siempre grita ¡si us plau!
si va a pedir en un bar,

Se toma diez botellines
y se levanta a las seis,
no va a rezar maitines,
con Mizuno y calcetines
va a correr por adoquines
ahí donde ustedes le veis,

Salió de Canon, yo me alegro,
hoy es broker de reformas,
te borda un buen arroz negro,
a veces le toca el reintegro
aunque nunca se conforma.

Cortés Lorente, Pedro
... va moldeando su horma.

A David Moreno Salcedo (el pistolero más simpático)

Antes que gire la esquina,
ya te ha llegao su sonrisa,
y en un mundo de pamplinas
que van a pescar coquinas
es grato un golpe de brisa.

Deivid es un artista
que no se mira el ombligo:
Jovial, currante, altruista,
amigo de sus amigos.
Si yo fuera trapecista,
como me falla la vista,
al otro lao de la pista
yo saltaría contigo.

Crápula el fin de semana,
estudia de lunes a viernes,
y va partiendo la pana
sin que nada lo despeine,
y nunca nos sale rana
este topógrafo en ciernes.

Ya han pasao muchos veranos,
en Roma ya hubo fumata,
ya se derriten los polos,

y allí por Ricardo Soriano
... viendo la cabalgata
cuando eras un pipiolo

No eras más que un enano,
y a Melchor casi lo matas
gritando ¡yo te pistolo!