Tiene la mala suerte de que yo sea su padrino, y dicen que, hasta la muerte, se juntan nuestros caminos, aunque sea pa´ a veces verte y aconsejarte algún vino. Tiene unos ojos sinceros y una sonrisa pausada, yo me fío de los primeros me parecen verdaderos, me quedo con su mirada. Tiene un hermano guasón con el que siempre se ríe, ella lo quiere un montón, y le sube el edredón para que no se resfríe. Y esta es una relación hasta que baje el telón: Para siempre, "sine die" Tiene un padre al que adora y al que al fin le dio cabida, y cuando el poniente aflora comparten juntos las olas, tabla, cometa y caídas. Tiene taytantos primos donde es casi la mayor, los cuida con tiento y tino: como una madre en el nido los junta si hay ocasión. Y tiene, y ya terminamos, una segunda versión... de la que no disfrutamos: Un lado franco y humano tras ese caparazón, que por alguna razón... los hombres somos los malos. Si cambia su percepción, será hacernos un regalo. Que seas feliz donde estés y caigan muchos regalos. ¡Disfruta los veintitrés, y échate hoy un buen trago!
Categoría: RETRATO
A Esther Fernández Vílchez (la boticaria más «Amena»)
Granaína extrovertida, habla y no puede callar, le gusta la buena comida, viajar sola o en estampida y un buen vino decantar, Juntarse a una buena mesa con buena gente a su lado, salir desde el Bierzo ilesa si algún botillo deshuesa con un buen caldo regado Saber que sus hijos van solos ... y que dejaron el nido, que están criados sin dolo y que aquellos dos pipiolos ya encontraron su Camino, Saber que hizo todo por Carlos para que un poeta lo trove... Quererlo, entenderlo y cuidarlo hasta que un día vino a llamarlo un ángel cuando era muy joven, Y ahora respira tranquila. ¡que sea el destino el que forje! Ella coge su mochila y andando los dos en fila sigue a aquél bueno de Jorge.
A David Ramírez, el Cabra (ya no quedan tíos tan puros)
Tenía una mirada pura, y en tiempos tuvo coleta, lo lleva sin amargura, rodeao de caraduras de un Kotarro heavy metal Su mujer desde los trece, desde que eran dos chicuelos, una madre que ve a veces, siete amigos que le aprecien y un padre orgulloso con creces ... en algún rincón del cielo. Un gemelo el doble que el otro, y un peluco del carajo que mide los pasos que anda Y en un garaje sin motos guarda David su bajo, porque él toca en dos bandas Pero tiene sobre todo dos hijos medio criados y haber superado un periodo que luchando más que Frodo han dado un cáncer de lado.


