Estuve toda la vida buscando al tipo cachondo aquel de ¿Dónde está Wally? Y lo encontré el otro día tocando por cante jondo que era la envidia del Pali. Se metió dos mil garbanzos, quitó a la guitarra su funda y en el segundo descanso le dio a su mujer un abrazo y se arrancaron por rumbas. Ella tenía una voz... de esas que te desgarran, que ya la quisiera yo cuando me armo de valor y voy a pedir a la barra. El arañaba las notas y se arrancaba por Kiko. Con vino rojo picota y entre unos y entre otras nos dieron las mil y pico. Y es que era un gusto verlos, precisos como un Longines. Estos saraos de extraperlo no se anuncian en pasquines. Hay días que no esperas nada y te bordan ropa vieja, ... y al final de la velada te sorprende una pareja. En esta vida endiablada que pasa como las balas, los ratos que más te calan son esos que no se bosquejan.
Categoría: RETRATO
A Javier Leal (o el hijo que siempre quiso Lopera)
Si a mi me saliera un Genio en mitad de mi camino como un día por medio se le apareció a Aladino Y me diese tres deseos, los tres que yo quisiera. Le diría: ¡No me lo creo!, pero venga, ahí los llevas. No pediría dinero y mira que me hace falta. Prefiero tener más pelo y llevar la frente alta. Y aunque no tengo complejos, puestos a haber pedío... Mirarme frente al espejo y decir ¿todo eso es mío? Mas lo que siempre envidié, lo que añoro de verdad realmente fue la cabeza que tiene el Rafa Nadal. Eso hasta hace poco tiempo, que es la risa de un amigo te lo juro y no te miento lo que ahora más persigo. La risa de Javi Leal que salió de una leucemia, y es cierto que a veces Dios a la buena gente premia.
A Olga, 50º
Su Andrea y su Sabrina, su Luisito y su Quirón, y como decía Sabina, envenenada medicina es para ella su pelón. Quita y cambia pañales, da papilla y cambia suero a clientes con dinero pero con pocos modales. Mas su cuidado sincero es pa´ su enfermo postrero: un padre y un caballero que le dio amor a raudales. Hoy cumple cincuenta tacos y va al curro con pereza. La segunda parte empieza..., pega un buen par de arrumacos y abre un buen par de cervezas, que el tiempo es un gran bellaco que escapa con sutileza.

