A Belén y David (o en un Mercedes blanco llegaron)

Estuve toda la vida 
buscando al tipo cachondo 
aquel de ¿Dónde está Wally? 

Y lo encontré el otro día 
tocando por cante jondo
que era la envidia del Pali.

Se metió dos mil garbanzos, 
quitó a la guitarra su funda 
y en el segundo descanso
le dio a su mujer un abrazo 
y se arrancaron por rumbas.

Ella tenía una voz...
de esas que te desgarran, 
que ya la quisiera yo 
cuando me armo de valor 
y voy a pedir a la barra.

El arañaba las notas
y se arrancaba por Kiko. 
Con vino rojo picota
y entre unos y entre otras 
nos dieron las mil y pico.

Y es que era un gusto verlos, 
precisos como un Longines. 
Estos saraos de extraperlo 
no se anuncian en pasquines.

Hay días que no esperas nada 
y te bordan ropa vieja,
... y al final de la velada
te sorprende una pareja.
En esta vida endiablada
que pasa como las balas,
los ratos que más te calan
son esos que no se bosquejan.

A Javier Leal (o el hijo que siempre quiso Lopera)

Si a mi me saliera un Genio
en mitad de mi camino
como un día por medio
se le apareció a Aladino

Y me diese tres deseos,
los tres que yo quisiera.
Le diría: ¡No me lo creo!,
pero venga, ahí los llevas.

No pediría dinero
y mira que me hace falta.
Prefiero tener más pelo
y llevar la frente alta.

Y aunque no tengo complejos,
puestos a haber pedío...
Mirarme frente al espejo
y decir ¿todo eso es mío?

Mas lo que siempre envidié,
lo que añoro de verdad
realmente fue la cabeza
que tiene el Rafa Nadal.

Eso hasta hace poco tiempo,
que es la risa de un amigo
te lo juro y no te miento
lo que ahora más persigo.

La risa de Javi Leal
que salió de una leucemia,
y es cierto que a veces Dios
a la buena gente premia.

A Olga, 50º

Su Andrea y su Sabrina,
su Luisito y su Quirón,
y como decía Sabina,
envenenada medicina
es para ella su pelón.

Quita y cambia pañales,
da papilla y cambia suero
a clientes con dinero
pero con pocos modales.
Mas su cuidado sincero
es pa´ su enfermo postrero:
un padre y un caballero
que le dio amor a raudales.

Hoy cumple cincuenta tacos
y va al curro con pereza.
La segunda parte empieza...,
pega un buen par de arrumacos
y abre un buen par de cervezas,
que el tiempo es un gran bellaco
que escapa con sutileza.