Poesía empresarial

A Lucio, el torero más noble

Lucio es mi hermano mayor,
que decidió echarme tiempo,
es como un perro pastor,
es como un buen profesor,
de esos que escuchan atento,

un tipo hecho a sí mismo,
un traje con mil cornadas,
ha caído a los abismos,
es experto en altruismo,
siempre da, sin pedir nada,

un buen libro en el regazo,
y una perra en un costado,
una pipa con su cazo,
con tabaco desliado,
y lo justo en un capazo
por si vienen más zarpazos
tener todo preparado,
y no le pegue el pullazo
y con el paso cambiado,

siempre tiene un buen consejo,
cada vez que yo me quejo;
pero soy mal estudiante,

mas si un día llego a viejo
quisiera ser el reflejo
de este torero elegante
y gritar frente al espejo
que me encanta tu talante.













Tengo (presentación de libro en Vesania)

Tengo unos buenos amigos,
y una mujer desde niña,
un cordón en el ombligo,
un rato pa´ estar contigo,
y un poquito de morriña,

tengo unos ojos pendientes,
y una birra con espuma,
dos hijos más que decentes
y amo escribir a la gente
lo que permite mi pluma,

tengo familia a mi vera,
dos años más de cincuenta,
una sonrisa sincera,
y si voy en carretera
un coche que ya se calienta,

tengo ganas de llegar
al final de esta partida,
quiero poder disfrutar
lo que quede por remar
en estas aguas crecidas,

tengo tiempo para un verso
o pa´ escuchar a Sabina,
un remite en el anverso
dirigido al Universo
para ver lo que él opina,

tengo una puerta abierta
cada vez que otra se cierra,
y una musa bien despierta
con los ojos siempre alerta
que en darme curro se emperra,

tengo ilusión por la vida,
y guardado pa´ un ratito,
un tinto que no se oxida,
tengo un alma agradecida,
y estos versos que recito,

tengo todo lo aprendido
a medio camino de viejo,
y este rato inmerecido,
gracias por haber venido
siempre llevo más que dejo.













A Nicolàs Valiente (la coma junto al punto)

Pasea casi un metro noventa
con una genuina sonrisa,
anda de forma lenta
y casi nunca se sienta,
él más bien te supervisa,

Nico es de esas personas
que sonríe con la mirada,
tiene una boca guasona
cuya sonrisa raciona
pa´ ocasiones señaladas,

y dicen que no abandona
jamás a sus camaradas,
y no te lo digo en broma,
Hugo esto lo gestiona,
y si mi hijo así razona,
yo no me meto en nada,

son como el punto y la coma
son formidables personas,
a Quevedo siempre entonan
y nunca van separadas.