Es un Gandalf sin melena, un señor de los de antes, con una voz que resuena, un tipo que vale la pena y nunca te hace un desplante, tiene aún joven la mirada, sabe callar y escuchar, las rodillas destrozadas, un traje con mil cornadas que aún no quiere colgar, toca instrumentos viejos canta como en el medievo, y siempre me da consejo: ¡que mis visiones, pendejo, condicionan qué me llevo!, sus Jaime, Pedro y Rocío a los que ya no ve el pelo, y aunque ya no hay griterío, aún no hay nido vacío..., María aún le quita el frío y siempre le queda su Chelo, es un Gandalf sin melena, un señor de los de antes, que en las tardes de faena, ... cuando la plaza resuena, aún no hay toro que le achante.
Poesía empresarial
A Bubi y Benja

(Por una ilusión sin miedos, por una euforia sin juicio, y porque elegimos de credo a un arroyo vitalicio…) Ella va y te dice ¡hooooliiiis! (con un montón de vocales), y lleva las cuentas a boli de un negocio de cristales, Él como un Richard Gere en Oficial y Caballero, hizo al final los deberes, y ahora en los mismos talleres trabaja de cristalero, Van ya para diecisiete de aquella noche tan vieja en que en medio de cohetes la vida os dio dos billetes y elegisteis ser pareja, Conoceros fue un detalle, compartiros un honor, que este grupo nunca falle, que no falle, por favor, Que nunca os vayáis muy lejos, que no os sorprendan los males, que sigáis siendo pendejos rodeaos de carcamales, que en nuestro Arroyito añejo nunca se cuelgue un “For Sale”, y cuando seamos ya viejos que nos cambiéis los pañales.
A SuperPaqui
Luce su media melena cubriendo unos ojos oscuros, a solas vuela y entrena, se pone su capa, serena, y ella vuela, te lo juro, Creo que vino de Kryptón, donde le dieron su capa, y cuando hay un marrón Paqui presiona un botón y los problemas los tapa, tiene un Min que siempre corre en carreras solidarias, un Javier que la socorre, y esas fueron sus dos torres, sus columnas necesarias, y tiene en su Noe un cariño de esos que ya no quedan, el que solo te da un niño cuando ríe y te hace un guiño con toda las ganas que pueda, y luego llega al trabajo reventada de volar, te trata con agasajo, hace todo del carajo con un talante ejemplar, y luego planeando bajo regresa a Galapagar, y yo cojo ventanilla y voy aprendiendo, sin prisa, de verla currar en su silla y verla cómo organiza, y siempre me maravilla que bajo la mascarilla siempre tiene una sonrisa.

