Poesía empresarial

A Hugo, 16

Hugo escucha más que habla,
y canta mucho en la ducha,
en cuanto puede te abraza,
se come el pan por hogazas,
y cuando quiere, te escucha,

Siempre es fiel a sus amigos,
y estudia el último día,
nunca se mira el ombligo,
es buen niño por castigo
... y ama las porterías,

Es un chico noble y sano,
y eso solo ya es orgullo,
si hoy me saliese un gitano
de esos que leen la mano,
me diría seguro: ¡Payo,
qué suerte tienes, capullo!



Al Restaurante Vesania

Allí junto al Río Verde,
por donde el Francisco Norte,
hay un sitio en que te pierdes,
la realidad ya no muerde,
y quizás te reconforte,

donde antes el Arcadia,
y aprovechando el lugar,
llegamos con nueva savia,
con una onda que irradia,
tertulias y buen yantar,

es un garito de culto
donde comer con amigos,
huimos de los tumultos
y cuentas con nuestro indulto,
¡queremos vivirlo contigo!

Er Johny

Er Johny es el padre del Nico
y Silvia es su mujer,
creo que tienen otro mico
que tendrá dieciocho y pico
y yo nunca llegué a ver,

Siempre anda acelerao
oculto en sus gafas de pasta,
este es un tipo alargao,
que hoy tampoco se ha afeitao
y en sus ratos es gimnasta,

Juan suele comprar palmeras
como tú los botellines,
y gestiona una cartera
de casas a las afueras
donde cuida los jardines,

luego sale del gimnasio,
aparca y hasta reposta,
busca en la grada un espacio,
se ajusta las gafas despacio
y grita fuerte: ¡Ese Costa!