Poesía empresarial

Los que quedan junto al mar

Si te vas a ir por un tiempo
del lugar donde ahora estás,
volar a merced del viento,
volver a coger aliento
y parar a repostar...,

hazlo de forma honesta,
disfrutando de los tuyos,
con esa gente dispuesta
a seguirte a cualquier fiesta
y darte un poco de arrullo,

y así, rodeado de amigos,
cuando al final den las doce,
sabrás que los tienes contigo
cuando cierren el postigo
que Cenicienta conoce,

antes te echaba de más,
cantaba Kiko Veneno,
los amigos de verdad
no se llegan a olvidar
ni los tienes que llamar
como se llama al sereno,
son los que un día, al marchar,
te dicen: me dio por pensar,
y creo que te voy a extrañar,

y empiezas a comprobar
que no lo hiciste tan mal,
y eso es algo bien bueno;
si te tienes que ausentar,
siempre es mejor lograr
que te lleguen a añorar
y así te marchas sereno,

sabiendo que junto al mar
hay quien te echa de menos.




A Juanma, el Padrino

Gafas de pasta, barba rala,
un taco siempre en la boca,
siempre se guarda una bala,
por si la vida se enroca,
... la Caja Rural le avala,
mientras los fuegos sofoca,

Va con sus gafas y barba
por ir más de tipo duro,
y yo creo que esta adarga
es más una inútil carga,
como en Berlín aquél muro,

y yo sé que dentro guarda
a sus amigos por baldas,
seis ratos por si hacen falta
y un talante cojonudo.


Llega y te dice Chato

Llega y te dice Chato,
con su figura torera,
no está pasando buen rato,
están tocando a rebato
cerca de su frontera,

Tiene el pubis hecho cisco
y su empresa no lo quiere,
siempre sentado en los riscos,
dispuesto siempre que puede,
que no crezcan los del circo
y no se derritan las nieves,

Es un tipo tal y cual
que te obsequia con su risa,
si las cosas le van mal
se remanga la camisa,
nunca lo vas a ver mal,
siempre va de buena guisa,
y solo quiere navegar,
que cese la tempestad,
y aprovechando la brisa,
volver a poder respirar
sobre un agua clara y lisa,

él me ofreció su amistad,
yo estos versos hechos triza.