
Hugo escucha más que habla, y canta mucho en la ducha, en cuanto puede te abraza, se come el pan por hogazas, y cuando quiere, te escucha, Siempre es fiel a sus amigos, y estudia el último día, nunca se mira el ombligo, es buen niño por castigo ... y ama las porterías, Es un chico noble y sano, y eso solo ya es orgullo, si hoy me saliese un gitano de esos que leen la mano, me diría seguro: ¡Payo, qué suerte tienes, capullo!


