Poesía empresarial

A Isabel Gonzalo, o pasando del DNI.

Pelo blanco color tiza,
oriunda de Moraleja,
viaja en su nave nodriza
y nunca sabe si frisa
los ochenta o los noventa,

Con una cadera nueva
va siempre buscando el sol,
y si un día ves que llueva,
esta muchacha longeva
la verás con su andador,
y con su eterna enfermera
andando juntas las dos,

Echa en falta a su Juanito
y también a su Mercedes,
... que por un agujerito
cuando el cielo está clarito
la observan siempre que pueden,

y recuerdan sus ratitos
dejando que el tiempo ruede,
ellos están tranquilitos,
y todo está como debe,

y yo lleno hoy un zurito
por la del pelo de nieve.





Mi Abuelo

Mi abuelo se abría un quinto
que es un botellín pequeño,
no lo recuerdo con tinto,
aquello eran tiempos distintos,
todo era esfuerzo y empeño,

yo lo recuerdo bebiendo
como si hoy fuera ayer,
la espuma que iba cayendo
e iba el bigote tiñendo,
... y su cara de placer,

Nunca unos pocas pesetas
produjeron tal agrado,
él nunca tuvo careta
y con su sueldo de asceta
era su lujo más caro,

Y hoy que hay tanto derroche
a veces recuerdo a mi abuelo,
trabajando a troche y moche,
con su eterno y viejo coche,
y ese quinto, que era el broche,
y es un rato que congelo.




Tocando Fondo (con Arturo Reque)

Cuentan que hay una novela
que un día escribiera Gabo,
en que una aldea entera
iba creciendo de veras
sin leyes venidas de fuera,
e iban viviendo, al cabo,

Y pienso que últimamente
una pandemia constante
no para de abrirme frentes
y ha venido a castigarme,

Si no es la luz, es el gas,
si no es el gas, es la guerra,
y cuando voy a repostar
porque está en reserva ya,
parece que el coche pierda,
y lo que gastaba en llenar,
ahora no llena una mierda,

Y hoy me acordé del gran Gabo
y de su aldea de Macondo;
... a veces pienso, y acabo,
si es que hay toro hasta el rabo
o habremos tocado fondo.