Poesía empresarial

Tocando Fondo (con Arturo Reque)

Cuentan que hay una novela
que un día escribiera Gabo,
en que una aldea entera
iba creciendo de veras
sin leyes venidas de fuera,
e iban viviendo, al cabo,

Y pienso que últimamente
una pandemia constante
no para de abrirme frentes
y ha venido a castigarme,

Si no es la luz, es el gas,
si no es el gas, es la guerra,
y cuando voy a repostar
porque está en reserva ya,
parece que el coche pierda,
y lo que gastaba en llenar,
ahora no llena una mierda,

Y hoy me acordé del gran Gabo
y de su aldea de Macondo;
... a veces pienso, y acabo,
si es que hay toro hasta el rabo
o habremos tocado fondo.

En pelota picada

Yo caminaba en la playa
con la pichilla colgando,
mi madre en una toalla,
con esa Nivea canalla,
embadurnado de blanco,

Y miraba a los mayores
cuando el calor te sofoca,
con mi gorra de colores,
que yendo en paños menores
... era mi única ropa,

Y hoy paseando por la orilla
iba un niño de esa guisa,
con su gorra y su pichilla,
los padres en una sombrilla,
sin ocultar su sonrisa,
en esa edad en que frisas
el mundo aupado en puntillas,
no había problemas ni prisas,
si había algún problemilla
se borraba como tiza,
... y la vida era sencilla,
si mi memoria es precisa.



A Guari Morilla, la eterna defensora

La mayor de las Morilla
se echó el mundo por montera,
siempre está pa quien lo pida,
no solo las causas perdidas,
yo creo que para cualquiera,

Si estuviera en el despacho,
con horario de ambulancia,
se está apretando los machos,
leyendo legajos por cachos,
defendiendo al populacho,
y yo arriendo las ganancias,

Esta abnegada jurista
más que mirarte te estudia,
es de esa gente altruista
que algo bueno preludia,

Y tiene en Julia y Aurora
su báculo y su consuelo,
dos chiquillas soñadoras
que estudian a todas horas
y tienen los pies en el suelo,
porque de niñas, otrora,
ella les dio su desvelo,

y lo que ella aún ignora,
es que unos rizos de pelo
en la nube se acomodan
y la observan desde el cielo,

ufano por esta señora,
por su cuidado y su celo.