Poesía empresarial

A Maribel y Salvador, o como yo te amo…

Él se llama Salvador,
y ya anda jubilado,
a veces con un flotador
lo ves mirando a estribor
por si hay que volver a nado,
en un crucero y al sol,
de esos de: "todo pagado",
yendo felices los dos
que para eso han ahorrado,

Y ella es Maribel,
la capitana del barco,
que trabajó en Don Miguel
y tiene de Raphael
doscientas fotos con marco,

Sabe todas sus canciones,
es su fan más entregada,
y le sale a borbotones
más de lo que tú supones
sus letras como si nada,

Y ella se va una tarde
a Starlite a ver al Divo,
y le dice: !Adiós, cobarde,
que no te vienes conmigo!

Y él la despide tranquilo,
y la abraza con derroche,
y buscando sus vinilos
va a buscar el de Camilo
y llena un vino hasta el filo...

!Esta va a ser Mi Gran Noche!

A Isabel Gonzalo, o pasando del DNI.

Pelo blanco color tiza,
oriunda de Moraleja,
viaja en su nave nodriza
y nunca sabe si frisa
los ochenta o los noventa,

Con una cadera nueva
va siempre buscando el sol,
y si un día ves que llueva,
esta muchacha longeva
la verás con su andador,
y con su eterna enfermera
andando juntas las dos,

Echa en falta a su Juanito
y también a su Mercedes,
... que por un agujerito
cuando el cielo está clarito
la observan siempre que pueden,

y recuerdan sus ratitos
dejando que el tiempo ruede,
ellos están tranquilitos,
y todo está como debe,

y yo lleno hoy un zurito
por la del pelo de nieve.





Mi Abuelo

Mi abuelo se abría un quinto
que es un botellín pequeño,
no lo recuerdo con tinto,
aquello eran tiempos distintos,
todo era esfuerzo y empeño,

yo lo recuerdo bebiendo
como si hoy fuera ayer,
la espuma que iba cayendo
e iba el bigote tiñendo,
... y su cara de placer,

Nunca unos pocas pesetas
produjeron tal agrado,
él nunca tuvo careta
y con su sueldo de asceta
era su lujo más caro,

Y hoy que hay tanto derroche
a veces recuerdo a mi abuelo,
trabajando a troche y moche,
con su eterno y viejo coche,
y ese quinto, que era el broche,
y es un rato que congelo.