Tan solo vine a este mundo para cruzarme con gente, ser en vivencias fecundo llegar si hace falta segundo, ser un tipo algo decente, Sacar lo mejor de cada, disfrutar de una sonrisa, que cada día están más caras, como si aquí nos sobraran..., e intentar vivir sin prisa, Y que un día cuando me vaya o ya no me saque el equipo, no me tilden de canalla tan solo quizás de buen tipo. Y échenme una toalla, que yo siempre me constipo.
Poesía empresarial
A Ángela Rivera (la sonrisa al Mediodía)

Luce su eterna sonrisa en menos de un metro setenta, champán sobre una repisa, ostras que ella revisa, un sitio que vale una misa, y una dueña siempre atenta. Y lo demás son bobadas, y a estas alturas del juego, yo ya no creo en las hadas, prefiero una buena añada y un condumio con sosiego. Dejó su tiempo en el banco, añorando el del Frutero, y hoy regenta un tabanco, un Bujío entre dos flancos la hija de aquél librero... hoy creo que le caen taytantos, hasta vernos, entretanto, ... va este regalo sincero.
A Teo Couzens (el nuevo Leonardo)

Lo mismo te mete un gol por medio de la cruceta, que te borda en un perol un buen guiso con frijol o un pescado en caldereta. Teo se levanta con tiempo y coge su delantal, deja su pelo al viento, y fríe unos huevos lento en su desayuno especial. Luego va a su habitación, se lava los dientes y peina, y estudia la situación: mejor sacrifica al peón para conservar la reina. Teo es un niño que aprende y que ensaya sin dudarlo, Teo es un niño con duende que hace bien lo que emprende, lo habrá aprendido de Carlos.

