Poesía empresarial

A Remedios Sánchez Herrera (la eterna alumna)

En tierras de Sierra Yeguas,
allí por donde Antequera,
hay quien escribe sin tregua,
que versos y rimas enhebra,
... secreta poetisa de veras.

Mujer de aquellos tiempos
en que de nada sobraba,
y que de enero hasta adviento
los días pasaban lentos
y donde todos trabajaban.

Que ya con más de setenta
se unió a la Escuela de Adultos,
y allí aplicada y contenta 
fue una alumna de culto
que tenía para las cuentas
un don natural y oculto,
y hasta la profe comenta
que a su lado ella es un bulto.

Y cuentan que un buen día,
siendo ella veterana,
la musa de la poesía,
cuando a su instinto seguía
la vio desde una ventana.
 
Y hoy escribe rimas y versos
sentada en su mesa camilla,
con su cutis siempre terso,
y así, en este Universo,
... ella deja su semilla,

Y Manuel desde allí arriba
dice a un ángel bromeando:
siempre fue curiosa y viva,
¡anda, saca dos Cohibas,
ya está la oficina marchando!

Al Costa del Voley (o el placer de enseñar)

Cuando empiezan en el club,
son jóvenes e inexpertos
con la magia aún en los dedos,

Moldeamos su actitud,
y lo que siempre fue cierto
termina saliendo, sin miedo,

Y esa es nuestra virtud,
que se acuerden del maestro,
y observar con gratitud,
ya sean líbero u opuesto,
un colocador dispuesto
o un central en la altitud,

... que al final la juventud
fue grabando nuestros gestos.

El consejo (de Víctor Morillas Sánchez)

Un día me encontré un sabio
sin pluma ni pergamino,
sin brújula ni astrolabio,
andaba en los extrarradios
al terminar yo el Camino.

Y él me enseñó el secreto
que ha ido pasando de mano,
breve, sencillo y escueto,
fácil, sin vericuetos,
la base del ser humano,
y que yo ahora te espeto
pa´que no vivas en vano:

La persona que al fin gana,
no es siempre la más apta,
ni la que ve una ventana,
ni la que antes lo capta,

¡prospera en la raza humana
aquél que mejor se adapta!





















y sin desmanes ni agravios