Poesía empresarial

Die kleine Dichterin

A veces se cuelga de un árbol,
y se mece con el viento,
otras veces en un mármol,
nunca deja de asombrarnos 
si escribe sus pensamientos.

Esta pequeña poetisa
ya conversa con las musas,
con su pluma y su sonrisa
dicen que las eclipsa,
y la atienden sin excusa.

Qué bonito que tan niña
ya escriba poemas y versos,
luego sus hojas apiña,
un ojo a sus musas les guiña
y pinta un cómic del reverso.

der Betis

Tengo un amigo jovial
con un ufano semblante;
es del clan de los Leal,
un linaje medieval
de gente de buen talante,
que de la Gran Plaza va
a la Senda de los Elefantes.

Nunca lo he visto enfadado
ni aunque le rompan la ropa,
con la iglesia hemos topado,
yo no sé lo que le han dado
para ir siempre viento en popa.

Lo cogí con tres cervezas
y le hice esta pregunta:
¿de qué coño es tu corteza?
¿porqué la jodida tristeza
hacia ti nunca te apunta?

Y me hizo esta reflexión:
hay gente con depresión
porque si no ven confeti
la vida les es una mierda.

Yo aprendí de mi afición
... y dentro del corazón
yo siempre llevo a mi Betis,
¡viva er Betis manque pierda!



A Tomás Montenegro (un tío Brutal)

Es un Will Smith hispano
o eso a mí me lo parece,
sana dientes con sus manos
y sus rizos medio canos,
y de modo campechano
hace que tú lo aprecies.

Abres de pronto los ojos
y lo ves con unas lupas,
yo entonces la boca aflojo
hasta que dice que escupa,
y en curarte tus despojos
Tomás se afana y se ocupa.

Tiene dotes de maestro
y quiere que entiendas todo,
te prepara un manifiesto,
y con espejos y gestos
te lo explica por los codos.

Hoy tiene un rictus triste
mientras ordena sus fichas.
¡Tú que tanto sonreíste
y te reías de los chistes,
recobrarás esa dicha!

Siempre cuidó de mi madre,
y de lo cual yo me alegro;
estos versos miserables
son hoy todo mi reintegro.

Señor de trato agradable
es don Tomás Montenegro.