Poesía empresarial

A Pepo (entre lentes y patillas)

Entre lentes y patillas
va pasando la jornada,
tiene en casa una chiquilla
que deja la bola dada,
y un buen maitre en zapatillas
que no se preocupa por nada:
¡Qué envidia más grande, quilla
dormir bien de madrugada!

Cuatro hermanos dando vueltas,
cuidando a su madre con celo,
y un padre que abrió otra tienda
en algún lugar del cielo.

Entre patillas y lentes
va pasando la jornada,
y cuando me sienta enfrente
y me ausculta la mirada
me engaña al cambiar las lentes,
me dice de forma paciente
¡Estás estupendamente!,
un poco la vista cansada.

A Miriam Peña (#lasirenitaoculta)

En un rincón de la agencia
hay charcos de agua de mar,
con los "ear pods" se silencia,
con sus cascos evidencia
que guarda las apariencias
no la vayan a encontrar.

Hacía tiempo la buscaban
y cribaron todo el mar.
¡ Sirenita !, le gritaban
intentándola encontrar,
y ya por perdida la daban
al no poderla escuchar.

De siete a tres está al quite,
no puede enseñar su cola,
y entre el Instagram y Twitter
se encarga que se publiquen
las keywords de una consola.

En un rincón de la agencia
hay charcos de agua de mar,
Andersen abre incidencia,
y ya puede descansar,
... y tiene mi connivencia
que yo no me voy a chivar

A Claudia del Valle (de IMPRESIONA)

Se llama igual que mi hija,
y entonces no soy imparcial.
Es en sonrisas prolija,
es alta, morena y canija
y suele sentarse al final.

A mí me recuerda el semblante
del pollito Calimero,
unos dibujos de antes,
un tipo de buen talante;
su risa llegaba antes,
sus ojos veías lo primero.

Claudia tiene voz melosa
a la que le ajusta el nivel.
Escribe sus posts en prosa,
... y si no va bien la cosa
diseña su vida en rosa
con algún tono pastel.

Qué profesión más dichosa
poder elegir el pincel.