Poesía empresarial

A Raquel, mi hermana melliza.

Es la primera persona
que conocí en este mundo.
Ella salió la primera...
y yo detrás el segundo.

Detallista empedernida
te ayuda por vocación,
tiene un alma dolorida
a la que presta atención,
siempre comprometida
en busca de solución.

Escribe libros a ratos
a ver si una puerta se abre,
del Reiki es un alegato,
y por más que a veces ladre,
con desvelo y con recato
siempre al tanto de mi madre.

Cuando tiene ocupaciones
siempre lo hace con ahínco,
siempre a más revoluciones:
ella va a cuarenta y cinco.

Niñez con mala suerte,
madurez con objetivo,
ser feliz quisiera verte,
a ver si esta vez lo consigo.

Que tus creencias te arropen,
que te lo tomes con calma.
Esta es Raquel Sánchez López,
su libro: "Belleza en el alma".

A Francisco Román ( el Ilustre Fotógrafo )

Con pinta de tipo culto,
siempre escucha con esmero,
no le gustan los tumultos,
es más de rendirle culto
a una birra y un camarero,

Cambiaría IVA e impuestos
por, detrás de un objetivo,
captar momentos y gestos,
fotos a diestro y siniestro
y sentirse algo más vivo,

Coger Nikon, Canon, Pentax,
dos tenis y dos gayumbos,
... y enfilar la linea recta
que, empezando por Marbella,
va dando la vuelta al mundo,

Y con los deberes ya hechos
volver a su vida de antes,
y soltando los pertrechos,
volverse a partir el pecho
con Ilustres Ignorantes.

A Joaquín Sabina (¡Gracias, Maestro!)

Era un tipejo canalla
que siempre durmió de día,
lo tasaron por quincalla
y entre birras y cazalla
hizo la mejor poesía.

Era un cabello hirsuto
oculto bajo un bombín,
... un calavera enjuto;
hoy Úbeda rinde tributo,
y en Madrid esculpe Rodin.

Era un tugurio escondido
por donde la Cava Baja,
un Krahe que ya se ha ido,
unos versos bien zurcidos
que el corazón te lo rajan.

Era una triste Princesa
bebiendo Whisky sin soda,
que llevaba Medias Negras
cuando eran Noches de Boda.

Unos Peces de ciudad
por Calle Melancolía,
que se llama Soledad
y dice Esta boca es mía.


Era un tipo del talego
que con Panchito Varona
y Antonio García de Diego,

me dieron placer y sosiego,
me hicieron mejor persona.