Poesía empresarial

A Carlos Diego Cobas (mi Celestina)

¿Qué queda de aquél chiquillo
que como un coqueto caniche
en los brazos de una abuela,

se mesaba su flequillo
cuando subía el trapiche
caminito de la escuela ?


Me presentó a mi mujer
y torció la esquina presto,
eso fue antes de ayer,
en el año ochenta y siete
que debió de ser bisiesto.


¡Qué curioso es lo del tiempo!
¡Qué rápido pasan los años!
Va más rápido que el viento,

Lo del tiempo es muy extraño.
Solo hago subir peldaños
por mucho que me lamento.

Y yo aún recuerdo esa tienda
en una calleja de Londres
comprándonos unos Nike

La vida era una prebenda,
nunca importaba el dónde
y no teníamos un penique.



A Eva Moreno Salcedo, 23º (rogando por otro Padrino)

Tiene la mala suerte
de que yo sea su padrino,
y dicen que, hasta la muerte,
se juntan nuestros caminos,
aunque sea pa´ a veces verte
y aconsejarte algún vino.

Tiene unos ojos sinceros
y una sonrisa pausada,
yo me fío de los primeros
me parecen verdaderos,
me quedo con su mirada.

Tiene un hermano guasón
con el que siempre se ríe,
ella lo quiere un montón,
y le sube el edredón
para que no se resfríe.
Y esta es una relación
hasta que baje el telón:
Para siempre, "sine die"

Tiene un padre al que adora
y al que al fin le dio cabida,
y cuando el poniente aflora
comparten juntos las olas,
tabla, cometa y caídas.

Tiene taytantos primos
donde es casi la mayor,
los cuida con tiento y tino:
como una madre en el nido
los junta si hay ocasión.

Y tiene, y ya terminamos,
una segunda versión...
de la que no disfrutamos:
Un lado franco y humano
tras ese caparazón,
que por alguna razón...
los hombres somos los malos.
Si cambia su percepción,
será hacernos un regalo.

Que seas feliz donde estés
y caigan muchos regalos.
¡Disfruta los veintitrés,
y échate hoy un buen trago!