Granaína extrovertida, habla y no puede callar, le gusta la buena comida, viajar sola o en estampida y un buen vino decantar, Juntarse a una buena mesa con buena gente a su lado, salir desde el Bierzo ilesa si algún botillo deshuesa con un buen caldo regado Saber que sus hijos van solos ... y que dejaron el nido, que están criados sin dolo y que aquellos dos pipiolos ya encontraron su Camino, Saber que hizo todo por Carlos para que un poeta lo trove... Quererlo, entenderlo y cuidarlo hasta que un día vino a llamarlo un ángel cuando era muy joven, Y ahora respira tranquila. ¡que sea el destino el que forje! Ella coge su mochila y andando los dos en fila sigue a aquél bueno de Jorge.
Poesía empresarial
Las fichas de los coches de choque (una idea sobre el Carpe Diem de mi amigo Nico)
Yo tenía de crío un amigo de esos que tienen su "toque", era un tío, sumo y sigo, del que yo he sido testigo amaba los coches de choque. Llegaba a mi pueblo la feria y allí acudía cada noche, para él era cosa muy seria, no se andaba con miserias, le encantaban estos coches. Las fichas que le sobraban las guardaba pal siguiente, y así los años pasaban mientras él aseguraba tener fichas suficientes, y en la cola no esperaba, ... él era el primer cliente. Pero un día hubo un año en que no hubo atracción, mi amigo con gesto huraño sufrió un gran desengaño y sus monedas tiró. (Hubo un cambio de escaños y la feria nunca volvió). Y mi amigo en su desdicha me dijo: ¡usa tus fichas en cuanto haya ocasión! pues llega un día que la espichas; la muerte es una redicha que cuando quiere se encapricha y baja si quiere el telón.
A mi escudera…
Yo soy Quijote, ella es Sancho, y me sigue siempre al trote, Y disfruta como un chancho, si yo, haciendo el carajote, me caigo, me ensucio y me mancho, Y a mi me importa un cipote, yo luego lo lavo y lo plancho para que nadie lo note, Y así viajamos tan panchos, y si sale un galeote, pues compartimos el rancho.

