Poesía empresarial

A Don Pepe Mujica, IN MEMORIAM

Tenía aquella cara de bueno
y el cariño de la gente,
el bigote de mi abuelo,
y una patita de menos
su Manuela confidente,

tenía palabras sabias
y la gente lo escuchaba,
y le daba mucha rabia
ver que la gente en Babia
gastaba más que ganaba,

tenía un Volkswagen viejo
y su sueldo lo cedía,
y a su casa, desde lejos,
venían a escuchar consejos
los que decían que sabían,

hoy el mundo ya lo extraña
y la gente no se explica,
como en una cabaña,
de forma tan ermitaña
vivió un sabio y su perrita.








Por eso Sabina es el más grande

Por eso hay quien ensarta ripios malos,
por eso hay quien escribe versos buenos,
por eso va delante siempre el rayo,
por eso tarda un poco más el trueno,

por eso va la gente y vuelve a verlo,
por eso vienen tres generaciones,
por eso tiene la voz de estraperlo,
por eso no mueren sus canciones,

por eso se extinguen otras letras,
por eso se olvidan los cantantes,
por eso se recuerdan los poetas,
y por eso Sabina es el más grande.





A Olaya, la sonrisa del ascensor

Luce una sana sonrisa
de dibujos animados,
dicen que vive sin prisa
y que el móvil no la avisa
porque lo tiene apagado,

que siempre está si hace falta,
que fuma cual camionera,
que una birra siempre encarta,
que luce en una pancarta:
¡aunque whatsapp no comparta,
yo soy tu amiga sincera!,

y esperando el ascensor
un día por donde la RESA
se asomó por la rendija,

y me dijo ¡oiga señor,
yo soy amiga de esa
que yo creo que es su hija!