Poesía empresarial

Afortunado

Nunca supe hacer dinero,
eso lo hice regular,
si he de serte sincero
desde febrero hasta enero
voy tirando sin ahorrar,

pero soy rico en amigos,
eso siempre lo peté,
y hay quien aún sigue conmigo
y es verdad cuando te digo
que hoy he sumado hasta diez,

y por mucho que lo intente,
voy siempre un poco apurado,
pero tengo mucha suerte,
la vida me ha compensado
con una familia valiente
y diez amigos decentes,
yo soy muy afortunado,

y sigo luchando paciente,
y sigo tirando los dados.





A Lamine Yamal, feliz como un niño.

No voy a hablar de tu niñez, 
ni tu infancia ni abolengo,
pero sé que llevas tres
juntando la que no ves
y las otras dos que tengo,

y me apuesto lo que quieras
a que no es el gol que hiciste,
es recoger la montera
de los sueños y quimeras
del país donde naciste,

es que ahora por tu calle
todos hablan del chaval,
que tuvo el puto detalle
de hacer que esta España estalle
y vivir otra final,

y quien quiera que se ralle,
!Sé feliz, Lamine Yamal!

A Pechón (si yo fuera Arturo Reque)

Hay un rincón ahí arriba
que en el alma se me amarra,
donde suelto la fatiga
donde ya no soy hormiga
sino holgazana cigarra,

donde llegó un día mi padre
donde se bañan mis hijos,
donde no hay perro que ladre
donde la tierra se abre
donde queda un escondrijo,

donde un día un portero
salvó a dos niños ingleses,
y bajo un mar traicionero
paró un penalti postrero
antes de que muriese,

donde el mar es esmeralda,
donde está el hotel Don Pablo,
donde estaba el Bar el Ancla,
donde voy andando en chanclas,
bajo andando y me baño.