Poesía empresarial

Peces de ciudad, la letra perfecta.

En Iberoamérica ya hay gente que hace tesis doctorales sobre esta letra. Dicen que le preguntaron a Sabina que qué quería decir la canción, y él contestó: ¡yo no sé lo que quiere decir, solo sé que dice exactamente lo que yo quería que dijera!

No me preguntes porqué
mas cada vez que la escucho,
le vuelvo a poner un diez
y le doy de nuevo al Rew,
y la he disfrutado mucho,

hay por ahí eminencias
que han descifrado la letra,
son esos doctores en ciencias
que en la tele hacen videncia
bajo el humo de seis petas,
gurús sin ninguna audiencia
cargados de alcohol y de anfetas,

yo no intento descifrarla,
disfruto sin entenderla,
con una cerveza amarga
con el móvil puesto en carga
y sumido en la pereza,

y ya la emoción me embarga,
voy a ponerla en descarga
y a pillarme una cerveza.



A Andrea Palma, 21º (o el arte de un chiste malo)

Dicen que cuenta chistes 
que de gracia tienen nada,
pero ella no desiste
como el Comandante Lara,
y aunque esto que tú oíste
pueda parecerte triste
ella ríe a carcajadas,

que siempre supo, en serio,
desde que era una enana
que no es ningún misterio
que acaba en un Ministerio
por donde la Castellana,

que desde que era pequeña
tuvo novios en la cola
y ahora la vida le enseña
que el futuro se diseña
estando a ratitos sola,

dicen que Andrea tiene fe
y en eso también la envidiamos,
un grupo llamado "las tres"
con Claudia y Caro también
un grupillo de esos sanos,
que si algo no va bien
se reúne de antemano,

y después de este derroche,
tiene, y con esto termino,
un padre que, sin reproches,
me ayudó a arrancar mi coche
y me empujó en el camino.



A la Taberna Vargas de Marbella

Cisqui tiene ojos curiosos
de esos que te escanean,
de esos que leen los posos
e interpretan las mareas,
el guardián del calabozo
curtido en diez mil raleas,

catorce mesas afuera
en una cuesta empinada,
y dentro de la nevera
tiene Jose pal que quiera
Estrella y Victoria heladas,

allá donde los Corrales,
el callejón de los Altos,
donde las gentes normales
salen de sus portales,
cuando no quema el asfalto,

no tiene neón en la entrada
ni una estrella Michelín,
pero es calle animada,
donde nunca pasa nada
y donde nada tiene fin,

si hay mesa no ocupada
ve pidiendo un botellín.