Hay veces en esta vida que uno para el reloj, y entonces la vida obliga a atender a quien te siga, como siempre haría un señor, y juntas en una mesa a quien te caló bien dentro, sabiendo que las promesas al final siempre te pesan, y siempre es mejor el intento, y sientes que los recuerdos ruedan por copas de vino, que no existe el desacuerdo, y es verdad que siempre aprendo cuando estoy con mis amigos, y cada uno hace un discurso que sale del corazón, aunque le tiemblen los pulsos, y mira que yo nunca expulso aunque sea el anfitrión, y cuando cierras la puerta y cada uno vuelve a casa, hay una cosa bien cierta: que veo a Ana contenta porque con más de cincuenta hoy volvió a ser la muchacha que subía aquella cuesta con su bolsa de Privata, y lo que uno no intenta queda en agua de borrajas.
Poesía empresarial
53º

De pronto recoges los dados y pasó media partida, media por decir algo, la vida es un puto galgo que salió ya en estampida, abres las dos ventanas, miras por el espejo, ya tienes arrugas y canas y el niño con tantas ganas va pareciéndose a un viejo, ya no trabajas en MARVEL, ya no te hace falta traje, y te diste cuenta tarde que viajar es siempre en balde si no disfrutaste el viaje, de pronto sacas las suelas y que descansen los pies, de pronto soplas las velas, y te dices ¡vaya tela, ayer estaba en las escuela y hoy me caen cincuenta y tres!, coge dos vasos y llena, que ya pagará el inglés, y me daría mucha pena no poder brindar después.
El segundo poema más bonito del mundo.
Quise hacer el poema más bonito del mundo; pero no se puede hacer, es verdad, es una pena, perdona que sea tan rotundo; pero qué se le va a hacer, no te metas en faena, puedes quedar segundo; pero segundo es perder, y es que siempre queda tema para un poema profundo mientras quede una mujer.

