
En el Puerto del Pireo, se ha enamorado un poeta, donde duerme el mar Egeo, donde dicen que Romeo da de comer a Julieta, donde encontró su recreo una estudiante inquieta, el mes de diciembre ya ojeo, ... ya extraño su silueta.

En el Puerto del Pireo, se ha enamorado un poeta, donde duerme el mar Egeo, donde dicen que Romeo da de comer a Julieta, donde encontró su recreo una estudiante inquieta, el mes de diciembre ya ojeo, ... ya extraño su silueta.

Cuando yo era pequeño, se celebraba el Tostón, esa noche no había sueño, solo fogata y leños, y buena conversación, una mochila y al campo, un Campingaz y castañas, dos litronas de Cruzcampo, una linterna tacaña que alumbra de vez en cuando, y una tienda de campaña, la única calabaza era una tal Ruperta, pero lo antiguo pasa, y esta noche por mi casa van a aporrear mi puerta, si el timbre no lo revientan, abriré a unos niñatos, cubiertos de sangre y vendas, que de una forma violenta me espetarán ¿truco o trato?, mas no es culpa de los niños, ... es la globalización, que sin razón ni cariño, hace de todo un aliño, y que se llevó mi Tostón, y esta noche es un pestiño, porque sufro si me jiño y no me gusta el terror.

Ya se ha marchado el verano, cerró la puerta de golpe, cogió su equipaje de mano, pegó un portazo temprano, y ha roto hasta el picaporte, y sonó a interrogación, como cantaba Sabina, y se llevó la calor, y se llevó su fulgor, y se llevó la calima, y el otoño se ha colado, y ha abierto con su llave, trae una hora de regalo, un clima algo más suave, y anochece más temprano, ¡ya tú sabes!