Optimista sempiterno, siempre buscando la risa, si se fuera a los avernos, lo haría seguro sin prisa, y allí, entre tanto cuerno, contando chistes alternos, se partirían la camisa... Mas seguro es en el cielo dónde le abrirán la puerta dentro de muchos años… Una cubitera con hielo, un vino, una copa abierta, una paellera y su apaño. Desde que yo era lampiño ... ya estaba allí a mi vera. Siempre me dio su cariño, su chiste, su risa sincera. Y cuando mezclaba el aliño del vinagre y la aceitera, aunque yo solo era un niño, a solas me hacía un guiño y me enturbiaba la casera. Hoy me abrí un Albariño pa´ escribir lo que saliera: ¡En pie, mayores y niños…, hoy no hablamos de cualquiera!
Autor: victorhugo70
Poeta Urbano. Poesía Empresarial.
A Gregorio Llavero (Leporello en el Camino)
Este era un tipo risueño que siempre fue fiel a su sino, y a sus hijos, como leños, con paciencia y con empeño los juntó cerca del nido. Se levanta antes del alba, siempre camina con prisa, y luce su eterna calva con una inmensa sonrisa. Aficionado al Bel Canto y enamorao del Camino, y a ratitos, entretanto, lo verás pedaleando, o en ese Tari almorzando con su Manolo y su Tino. Es Escamillo en Carmen, Leporello en Don Giovanni y hasta el Duque en Rigoletto, y los que le quieren saben, que no se separa de Juani, ni sus hijos ni sus nietos.
A Antonio López (Tino)
Severo, estricto, gruñón, tertuliano harto animoso, hermano no del montón, jurado por vocación, arrocero hasta los posos. Y cuando quiere el cabrón, baja solemne hasta el coso, y deleita a la afición calzándose su jubón este torero jocoso, que eligió ser un gruñón pa ́ ocultar un corazón que esconde por generoso.

