A María Josefa Martínez (la «Pepita» que nos daba Física)

 Tenía una mirada adusta,
 parece que pueda verlo,
 de esas personas que asustan
 porque así quieren hacerlo.
 Amaba las ciencias justas…
 o exactas, ya no me acuerdo.
 
 Tenía un Renault amarillo
 para ir al Sierra Blanca,
 separado del bordillo
 pá darle un empujoncillo
 por si un día no le arranca.
 
 Fue dura porque quería,
 por hacerse respetar,
 supongo porque estaría
 harta de tanta hombría
 y se buscó su lugar.
 
 El curso que yo aprobé,
 rozando ya la veintena,
 me di cuenta y comprobé
 que era una mujer buena.
 Me dijo: ¡Un seis con tres,
 se ha salvado de la quema!
 Espero espabile Usted,
 y le doy mi enhorabuena.
 
 En un vórtice del cielo
 hoy le rezan un responso,
 y ya se acabó el desvelo
 del bueno de don Alfonso.

A David Ruz, 51º (Transparente al trasluz)

Con más corazón que cabeza
(y gasta una chorla "equisele"),
si no está grabando una pieza
está viendo el furbo en la tele

Su bata de guatiné,
su plasma de 100 pulgadas,
y sobre la hora del té
se asoma a su móvil y ve
la puja recién ganada.

Su Deivid, su Carmen, su Julia,
su barbacoa con un tinto,
en la radio las tertulias,
odiar la pereza y la abulia
y ser en picarse sucinto.

Así veo yo a David Ruz,
que gastó kilos de laca:
Un tío transparente al trasluz,
y en tiempos de tanto chapuz,
ya sabes: ¡si puedes te escapas!

A Antonio Lovera, 50º (o el orgullo del Faltusco)

Niñato de ojos azules,
Michael Jordan del Pilar,
y sobre un campo de gules
un arnés pá que regules,
dos brochas pá que rotules
y un andamio de colgar

Sabinero empedernido,
fumador sin fin ni pausa,
ha nacido y renacido,
y si volvió del olvido
será por alguna causa

Fiable como un Longines
que ni adelanta ni atrasa,
cuando acaba los trajines
tiene un perro entre cojines
y media naranja en su casa.

Cincuenta tacos no es nada,
ya llevas doctorado
y la tesina,
te veo listo pá la remontada,
y como un día dijo 
el gran Sabina:

Que no te compren 
por menos de nada,
Que no te duerman 
con cuentos de hadas,
Que no te cierren 
el bar de la esquina