Apenas lo conocí, sólo lo vi un par de veces, mas si es como David, sería buen tipo con creces. Recuerdo su pelo blanco y su sonrisa sencilla, y ese garbo tan franco del que no le debe al banco que era una maravilla. Tenía a sus años un talle estilizado y lozano, y le compró media calle a D. Ricardo Soriano. San Pedro aún no lo esperaba y se llevó al verlo un susto, y él dijo: ¡allí no hacía nada, me fui en el momento justo!, los años que traigo a la espalda los disfruté muy a gusto, dejé mi familia acoplada y resueltos mis asuntos, si tienes un Monopoly, echamos un rato juntos, y si tienes un riojita, pues prepara dos copitas que a eso también me apunto.
Autor: victorhugo70
Poeta Urbano. Poesía Empresarial.
NOSOTROS JUGAMOS ST ANDREWS (o lucha por tus sueños)
Se mesa su tibio flequillo y fija bien los talones. Aunque no es ningún chiquillo por fin le echó dos cojones y ya está en el tee amarillo mientras caen los goterones. Se acerca despacio a la bolsa y coge su hierro nueve. Apuntando entre los bunkers lo más afinado que puede y casi no ve ni la bola de lo fuerte que ahora llueve. Qué sensación más extraña y agradable cual ninguna, gustarle a uno un deporte, poder jugar en su cuna. Mas al final se despierta y se incorpora en la cama, dejaron su puerta abierta mientras su sueño soñaba. Mientras sabe a ciencia cierta que pierde el que no lo intenta y se queda con las ganas. 27 de abril de 2012

A D. MIGUEL SOLANO (o todo el latín de mi pueblo)
Tenía en su haber 3 carreras, y una mano de huesos rotos, Miguel fue mitad pelotari ... y mitad hombre devoto El tenía una academia que se llamaba Cervantes, donde se daban las clases como se enseñaba antes Todo el latín que en mi pueblo se aprendió alguna vez salió de aquella pizarra del bueno de don Miguel Conmigo siempre fue un señor como una casa, y no se lo dije a tiempo (estas cosas siempre pasan) y yo ahora me arrepiento. Por la mañana en Correos, y por la tarde enseñando, ha mucho que no lo veo, por eso lo estoy recordando. Lo imagino allí en el cielo con San Pedro conversando, que le ha encargado con celo se encargue de los mozuelos y siga el latín enseñando. Y conociendo su desvelo, seguro lo está petando, tres dedos envueltos en hielo pues hoy estuvo entrenando, y en el aula algún revuelo cuando ven al profe entrando.

