AL SR. RUZ, que inventó el Monopoly

Apenas lo conocí,
sólo lo vi un par de veces,
mas si es como David, 
sería buen tipo con creces.

Recuerdo su pelo blanco 
y su sonrisa sencilla,
y ese garbo tan franco 
del que no le debe al banco
que era una maravilla.

Tenía a sus años un talle 
estilizado y lozano,
y le compró media calle 
a D. Ricardo Soriano.

San Pedro aún no lo esperaba
y se llevó al verlo un susto,
y él dijo: ¡allí no hacía nada, 
me fui en el momento justo!,
los años que traigo a la espalda 
los disfruté muy a gusto,
dejé mi familia acoplada 
y resueltos mis asuntos,
si tienes un Monopoly, 
echamos un rato juntos,
y si tienes un riojita,
pues prepara dos copitas
que a eso también me apunto.

NOSOTROS JUGAMOS ST ANDREWS (o lucha por tus sueños)

Se mesa su tibio flequillo
y fija bien los talones.
Aunque no es ningún chiquillo
por fin le echó dos cojones
y ya está en el tee amarillo
mientras caen los goterones.

Se acerca despacio a la bolsa
y coge su hierro nueve.
Apuntando entre los bunkers
lo más afinado que puede
y casi no ve ni la bola
de lo fuerte que ahora llueve.

Qué sensación más extraña
y agradable cual ninguna,
gustarle a uno un deporte,
poder jugar en su cuna.

Mas al final se despierta
y se incorpora en la cama,
dejaron su puerta abierta
mientras su sueño soñaba.

Mientras sabe a ciencia cierta
que pierde el que no lo intenta
y se queda con las ganas.

27 de abril de 2012

A D. MIGUEL SOLANO (o todo el latín de mi pueblo)

Tenía en su haber 3 carreras,
y una mano de huesos rotos,
Miguel fue mitad pelotari
... y mitad hombre devoto

El tenía una academia
que se llamaba Cervantes,
donde se daban las clases
como se enseñaba antes

Todo el latín que en mi pueblo
se aprendió alguna vez
salió de aquella pizarra 
del bueno de don Miguel

Conmigo siempre fue
un señor como una casa,
y no se lo dije a tiempo
(estas cosas siempre pasan)
y yo ahora me arrepiento.

Por la mañana en Correos,
y por la tarde enseñando,
ha mucho que no lo veo,
por eso lo estoy recordando.

Lo imagino allí en el cielo
con San Pedro conversando,
que le ha encargado con celo
se encargue de los mozuelos
y siga el latín enseñando.

Y conociendo su desvelo,
seguro lo está petando,
tres dedos envueltos en hielo
pues hoy estuvo entrenando,
y en el aula algún revuelo
cuando ven al profe entrando.