A JOSE MANUEL RODRÍGUEZ ( o el Marqués de Finca Moncloa )

      Se presentó en la entrevista
      con esos ojos saltones
      de cantante de mariachis,

      Me dijo: Soy un artista,
      a mi no me echa cojones
      ni el bueno de Fibonacci.

      Viendo que el tipo valía,
      ... los trucos que yo sabía
      yo le enseñé poco a poco,

      mientras alguien un buen día,
      viendo que no dormía
      le puso de mote El Loco

      Y si un día tengo ganas,
      y el tiempo no nos apura,
      entonces te contaré,

      quién pudo con la conjetura
      del famoso Poincaré.

A ANTONIO TRUEBA (o resurgiendo de las cenizas para enseñar)

Un día le cambió la vida 
en un accidente de coche. 
Un derrape, una salida, 
un volantazo en la noche.

Salieron cinco, ĺlegaron cuatro,
y al despertar de mañana
sin haber pegado ojo,
allí ya no huele a tabaco,
y Antonio no siente ganas 
de tirar de sus despojos.

Deambula muerto de sueño,
no quiere seguir con su vida;
pero dos niños pequeños 
desde la cama le miran.

El padre salva a los niños, 
o quizás es viceversa,
los abraza con cariño
y sus cabellos les mesa.
Al destino le hace un guiño: 
¡Amigo, sácame de esta!

De eso hace ya muchos años,
mucho tiempo ya ha pasado, 
después de ir peldaño a peldaño, 
ha crecido su rebaño
y el sosiego se ha ganado.

Y no porque tuvo suerte,
más bien porque lo luchó,
o quizás por los enanos... 
o quizás porque a los fuertes, 
como dijo un día Picasso,
les pilla la inspiración
con un pincel en la mano.

Qué suerte que alguien un día
se te cruce por tu vida, 
y te enseñe que la VIP,
no es una meta ni un fin,
al contrario, es la salida.

Y qué mejor que a enseñar
se dedique un buen docente,
qué mejor que a motivar
se dedique un resiliente,
qué menos que yo enviar 
esta especie de presente
a alguien tan especial
que conocí de repente.
Y me enseñó a no juzgar 
pues la vida te sorprende.
Y hay quien parece genial
... y además es un valiente.

A LUZ MARINA, 44º (o cuando los ojos son más alegres que la mirada)

Tiene los ojos alegres;
pero a veces mira triste.
Que nada, amiga, te legre, 
que esa mirada esté en ristre. 
Que cuides ese pesebre
y que no se te despisten.

Tuviste muy mala suerte, 
aunque no quiso joderte 
el tío del Perrito Piloto,
Y tu padre por no verte 
de tanto llorar romperte 
te compró toda la Loto.

Y luego herido de muerte
se te acercó a pretenderte
un bombero medio roto,
que, después de convencerte, 
te quiere hasta caer inerte
y ahora es tu más fiel devoto. 
Como dice Pérez- Reverte:
... y que no le falte el toto.

Le gusta bailar hasta tarde, 
y mucho más si es descalza, 
y echa en falta a su madre 
cuando a menudo la abraza.

Y ahora, cambiando de rima: 
¡Que cumplas muchos, amiga, 
que cierres muchas cantinas, 
que la salud te persiga...,
y que lo que la gente opina 
siempre te importe una higa!

19 de febrero de 2020