En un muro gaditano y escrito con trazo firme, pegándole tol solano hallé un aforismo arcano que los ojos vino a abrirme,
lo escribiría un gadita cuando la tarde se iba, pa soltar lo que te quita, pa dejar lo que te irrita, pa disfrutar esta vida, con una letra exquisita por si alguien lo leía,
y lo que nunca me dijo ni Coelo ni Bucay, un nota chupao y canijo, lo dejó en un escondrijo en una pared de Cai,
sin enigmas ni acertijos, sin revuelo y sin tangai.