El scroll infinito o la adicción invisible

Dicen que está arrepentido 
el tipo que lo creó,
que sus hijos se han perdido
dándole siempre seguido
al botón del puto scroll,

que no sabía lo que hacía
y si puede rebobina,
llegas tarde picha mía,
es lo mismo que decía
el que volaba Hiroshima,

así que en esas estamos
y los de TikTok tan contentos,
no vivimos, publicamos
todo lo que grabamos
justo en ese momento,
y luego lo devoramos
como hacía el lobo del cuento,

así que te doy la mano,
conociendo al ser humano,
yo Aza... también lo siento.





A Paco Miñana, el Testigo

Paco es de esos pioneros 
que vivieron la Marbella
de aquellos años primeros,
en que todo el mundo entero
venía en la época aquella,

guarda en sus negativos
el pulso de este lugar,
sus historias, sumo y sigo,
Paco ha sido testigo,
pero un testigo ejemplar,

hoy ya anda retirado
y enseñó lo que sabía…
a Curro, que ha heredado:
el trato, que es complicado,
la paciencia y el agrado,
sonreír de lado a lado
y decirte ¡Buenos días!,

a ratos lo veo paseando
con sus ojos de zagal,
y así, de cuando en cuando,
veo que va mejorando
con los años al final,

como un vino madurando
si el vino es de calidad.

A David González, bendito poeta maldito.

       No me gusta el poema en prosa,
yo siempre fui más de rima,
y los versos que reposan
sobre una percha gibosa
como ya escribió Sabina,

pero un día leí a un poeta
que escribía que alucinas,
una vida en versión beta,
un porro y una lanceta
pa mirarse la insulina,
una melena inquieta
y un cáncer que le fulmina,

un Bukowski de Gijón
que te entra por las venas,
y saliendo de un furgón
una noble vocación
y tres años de condena,
pa enseñar a la afición
cómo se escribe un poema,

a ratos escribe duro,
pero es el puto amo,
nadie, te lo aseguro,
hace un poema más puro
que su poema "Las manos",

y nadie saca de un muro
a aquellos que un día oscuro
de las Torres se tiraron.