Poesía empresarial

A Emma, causando buena «impresión»

Cuentan que un 11 de enero,
que era un día plomizo,
en medio de un aguacero
regalaron dos baberos
a unos padres primerizos.

Cuentan que la cigüeña
no la traía equipaje,
dicen que por más señas,
su abuelo, que todo pergeña,
en una caja risueña
con cuidado de que encaje,
puso a mano las señas
con un precioso embalaje.

Y cuentan en los Meléndez,
que causa muy buena impresión,
que esta niña tiene duende,
y ellos de eso sí entienden,
de estampado y edición.

Y aquella cigüeña ya asciende,
pero da un giro y se vuelve,
... y a Emma un ojo le guiñó. 






Quijote y Sancho Pérez Budia

Uno analiza y programa,
y hace webs a cascoporro,
y en eso Carli es un genio,

El otro carda la lana,
nunca pide socorro,
y siempre fue más bohemio,

Mas lo que los dos ignoran
... y para eso estoy yo,
es que una calculadora
puede mirarte el slot,
o una programadora 
petarte una punto.com;
pero lo que Dios adora
es verlos jugar al golf,
y ver que la cosa mejora,
que todo tiende a mejor,
y los silencios de otrora
el tiempo se los llevó,

y el campo de golf llora
viendo a Rafa con su bola
y que Carlos se le unió.







Dos abuelos en un banco

Dos abuelos en un banco
recordando sus batallas,
ocupando los dos flancos,
el uno charlando franco,
el otro que escucha y calla.

La historia de esta España
se pierde en el sumidero,
ahí dentro, entre dos pestañas,
se quedarán las hazañas
de estos grandes caballeros,
que vivían con la cucaña
de una posguerra extraña
y la escalaron con huevos.

Y a ese abuelo con legañas,
solo otros le acompañan...,
más triste que el Hombre Araña
en un descampao de albero.