Poesía empresarial

Cartones en la noche (una historia real)

Lo vi anoche a última hora,
llevaba el rostro azorado,
y oteaba sin demora
una esquina acogedora
donde instalar su tinglado.

No tendría más de cuarenta,
por casa tenía una mochila,
en una noche cruenta
con previsión de tormenta
y una rasca que te rilas.

Y a las tres de la mañana
de pronto empezó a diluviar;
me imaginé su desgana
sin deseo ya de jarana
... yéndose a refugiar.

Espero encontrara a Noé
y lo acogiera en su arca,
y le diera de comer,
una brocha o un pincel
pa´ pintar juntos la barca,
y estando ocupado con él
esquivar mejor la parca.


Al Patriarca de los Manzano, IN MEMORIAM.

He pasado los noventa,
he sido Señor del Castillo,
he querido a mi parienta,
mujer currante y atenta
que me ha dado mis chiquillos.

Quizás fui un poco recio
pero eran otros tiempos,
siempre estuve en el trapecio,
me fui por trabajo lejos,
... otro día te lo cuento.

He trabajado en la mina
cuando aún había tres torres,
aquellas torres marinas
que traían de la colina
el carbón que ya no corre.

Y ahora voy a descansar,
voy a mesarme las sienes,
... si me vas a recordar,
te daré mis parabienes,

... y si quisieras brindar
porque he podido gozar,
ya sabes que aquí me tienes.