No había libro de instrucciones en el Pack de Bienvenida, no te dicen los botones por si hay complicaciones en esto que llaman la vida. Así que prueba y error, hasta encontrar la manera de ser un poco mejor, de no cometer error, y de seguir vivo ahí fuera. Reír, vivir y llorar, no dejar nada pa´ luego, dar, recibir y soñar, querer, disfrutar, perdonar, mover las ascuas del fuego. Que un día de ti se acuerden, que quieran estar a tu lado, lo que no dices, se pierde, el que ladra, nunca muerde, lo sé porque me han ladrado. Y en estos tiempos modernos en que todo está inventado, llevo siempre en mi cuaderno como un disco duro externo lo que el tiempo me ha enseñado: que malo es ir al infierno pero peor es no haber dado, y que uno siempre es eterno mientras uno es recordado.
Poesía empresarial
El postrero día (a Reyes García Dorado)

Hoy llegó el postrero día en que se siente en su mesa; no es pena, no es alegría, es un sentirse vacía ... lo que esta mañana le pesa. Tecleará la última letra, cerrará el ordenador, despejará hacia la izquierda lo que no valió una mierda, y antes que todo se pierda, ... preservará lo mejor. Despide a amigos y amigas y por fin la puerta enfila, serena, ¡nobleza obliga!, ya nada importa una higa, ya respira más tranquila. Hoy llegó el postrero día depende de a qué te refieras, la gente que tú ya tenías y hacer lo que al fin querías te están esperando ahí fuera. (Gracias por tu cercanía, y por tu charla sincera)
A Blueberry, relatos al otro lado del charco.
Sobre la mesa un tequila, y los restos de unos nachos, mientras Elisa, tranquila, la vida en cuadernos deshila y nos la ofrece por cachos. De vez en cuando me asusta y, aunque yo no lo merezco, me suele dejar un "Me Gusta" desde su pluma vetusta, que yo desde aquí agradezco. Y así siempre hay alguien que escribe en uno u otro hemisferio, relatos que el tedio derriben, antes de que el sueño arribe, ... o unos versos, nada serio.

