Poesía empresarial

No dejes…

No dejes que te hagan nunca daño,
no dejes que te digan lo contrario,
no dejes que se vayan vida y años,
no dejes de llenar el calendario.

No dejes de tener siempre ilusiones,
no dejes de querer siempre a la gente,
no dejes que te toquen los cojones,
no dejes que la birra se caliente.

No dejes de reír si te apetece,
no dejes de quedar con los amigos,
no dejes de mirar lo que se cuece, 
no dejes..., nunca dejes: sumo y sigo.

No dejes de besar si te dejaran,
no dejes en tu alma un "se vende",
no dejes que te digan los majaras,
no dejes porque ellos no lo entienden.

No dejes de vivir y disfrutar,
no dejes de dejar más que te llevas,
no dejes que te dejen de dejar,
no dejes de brindar siempre que bebas.






La pelota y el PC (a los workaholic)

Hoy, al acabar la jornada,
limpié de mails la bandeja,
hice una criba en Entrada
y al levantar la mirada
vi aquella pelota vieja.

Debe de haberse caído
hoy de la estantería, 
ha salido del olvido
pa´  recordarme que el nido
de pronto se nos vacía.

La miro y veo a mi hijo
cuando me decía ¿bajamos?
... y yo repetía fijo:
¡termino una cosa y jugamos!

Pero yo nunca bajé
y hace poco se marchó,
se hizo mayor y se fue,
dejó su pelota y cerró.

Y yo hoy daría media vida
por coger esa pelota
y antes que me lo pida,
con apariencia fingida,
atarme a su vera las botas,
y lamerme las heridas
a ver si él no lo nota.

(La ocasión está perdida,
las opciones son remotas)










Al Will Hunting de el Puerto

Era un Will Hunting de el Puerto,
era una buena persona,
en datos era un experto,
pídele un número cierto,
no te enfades si no razona.

Robin Williams ya no está,
no hay pizarra en el pasillo,
una silla para andar,
pañales para acostar
y su risa de chiquillo.
De noche le da por pensar,
(mientras cuenta corderillos)
por qué no puede jugar
aunque sea de tapadillo:
confianza y a esperar,
un día lo van a sacar...
y dejará el puto banquillo.

Tan seguro como hay mar,
tan justo y hasta tan sencillo.